Hola nena
Hace ya unos seis meses que apareciste de imprevisto en mi vida. Digo de imprevisto porque naciste exactamente a los nueve meses, el mero mero día que cumpliste las 42 semanas de rigor dentro de mí. ¿Te cuento cómo inició todo esto?
Con tu nacimiento he aprendido a ser mamá, y en mi afán de mejorar en ello (aunque por el momento no me va mal) he leído muchos blogs, webs de crianza natural y todo aquello en lo que ahora te consiento. Así que he decido darle un nuevo rumbo al blog, más que nada para que cuando preguntes cómo eras cuando pequeña, tengas una referencia. Y pues ¿por qué no? igual para mí, para recordar lo que ha pasado y cómo lo resolvíamos juntos.
Pues ahora empezamos.... de nuevo.
Un 24 de diciembre del 2009, papá (sí, ese mero, aquel que te abraza y besa cada vez que puede y con mucho amor) me dijo: "¿Y qué te parece si ya tenemos hijos"?, a lo que le respondí "OK", pensando que para que quedara embaraza, tardaría mucho tiempo. ¡Oh craso error!, pera el 28 de diciembre (día de los inocentes, jajajaj) ya estabas dentro de mí, pero me tomaría mucho más tiempo para darme cuenta de tu presencia. El 25 de diciembre, fuimos a Six Flags, y una combinación de no anticonceptivo, fuerza centrífuga del Boomerang y Batman Regresa, relaciones y periodo fértil, dieron como resultado una hermosa nena.
 |
| Aclarando, no es mía. |
Me enteré de tu presencia el 10 de marzo del 2010, cuando me sentía enfermita, como si me volviera a dar tifoidea, mis primas y tía (Tía Lola, Concha e Isabel) me dijeron que me hiciera una prueba de embarazo, me la hice apenas me desperté. Según en las mañanas, la concentración de hormonas es mayor y el resultado es mejor. Y apenas tocó la orina la prueba, se puso super rosa, no había pasado ni 10 segundos, cuando el resultado no pudo ser más positivo.
Así que tu tía Isabel y yo nos lanzamos al Hospital para comprobar lo que ya sabíamos, y el 12 de marzo, apareciste por primera vez en un monitor, ¡qué sorpresa, todos animados! Aunque cuando regresamos a casita, pues Concha e Isabel, ya sabían que serías niña.
Nos regresamos al D.F. con papá, pues para qué hacer esperar más a quien estaba ansioso por recibirnos. Llegamos el 21 de marzo, y fue increíble. Como papá vivía en su cuarto de soltero, nos mudamos a un departamento.
Sólo vomité dos veces durante el primer trimestre (y ambas por tomar refresco, así que espero corras con la misma suerte de mamá), no me mareé, aumenté 8 kg durante todo el embarazo, no me crecieron los pies (ohhhh esto era lo que más temía), no se me hincharon los tobillos ni los pies (esto es por moderar el consumo de sal).
 |
| No, no estoy orgullosa de esa apariencia. |
Pero no todo fue miel sobre hojuelas, a las 32 semanas, empecé el día normal, pero a las 2:00pm, empecé a sentir cólicos, primero suavecitos y luego empezaron a ser un poco más fuertes, así que dejé plantada a mi amiga Rubí y fui a urgencias. Resulta que el coliquito, eran dolores de parto, y me quedé internada una semana, por amenaza de aborto (aun no es parto, estabas muy pequeñita para sobrevivir por ti misma). La pasé terrible (por decir lo menos), con suero, no pararme de la cama y dos inyecciones para madurar tu sistema respiratorio. Gracias a Dios todo salió bien, y ahora que te miro con seis meses, no paro de agradecerle al Creador que la medicina haya funcionado y te quedaras dentro. Me enviaron a casa con reposo absoluto, no podía ni debía hacer nada, así que papá, durante su horario de comida del trabajo, llegaba corriendo a casa a lavar, barrer, hacer comida, ponerme a la mano (al lado de la cama) lo que pudiera necesitar, comía a la carrera y de regreso al trabajo. Pensamos que el susto ya había quedado atrás, sin embargo a las 36 semanas, empecé con lo mismo, y de vuelta al hospital, aunque ahora si nacías te tenías que quedar en incubadora. Pasé otra semana en el hospital, me visitaron mis amigas, y nada pasó el susto. De regreso a casa, a mi rutina de reposo absoluto.
Luego de mucho apuro por nacer, decidiste no hacerlo. Y a las 42 semanas justas naciste. El viernes 24 de septiembre era mi cita con el ginecólogo, yo no quería ir tenía flojera, no tenía dolor y estaba segurísima que el doctor me diría que todo OK, que regresara la siguiente semana; tu padre tuvo que obligarme a ir a consulta. Así que te imaginarás mi sorpresa cuando durante la revisión me avisan que tengo 2 cms. de dilatación y que ese día naces, así que dado que ya había empezado el parto, nos llevan a un último ultrasonido para comprobar que no tengas el cordón umbilical en mala posición, que tú ya estés acomodada para salir y aprovechando para saber si eras niño o niña, porque en los ultrasonidos que me hicieron nunca dejaste verte, me resultaste muy pudorosa. Me mandaron a caminar para hacer menos la espera.
Pues regresamos a las 18:00 hrs. para ver el avance: ¡sólo 5 cms. de dilatación!, que regresara más tarde, mientras con cara de sorpresa me preguntaban si sentía dolor, y yo pero para nada, no sentía nada, no sentí ni una sola contracción, mientras que veía a otras mamás a punto de dar a luz con dolorosísimas contracciones.
Bueno pues regresamos a casa (papá y yo), yo con un hambre monumental, pero sólo me dijeron que podía comer una pequeña ensalada (por si era necesario una intervención mayor y no hubiera problema con la anestesia), pues aprovechando me bañé, descansamos un rato y a las 23:00 de regreso al hospital.
Papá llevó la computadora para hacer menos su espera, y ya con 7 cms. de dilatación me ingresaron, seguía sin dolor. Ya instalada en una cama y muy cansada (todo el día estuve caminando y dando vueltas para acelerar el parto), me dormí, tenía a la Dra. Rosi al pie de la cama para preguntarme (cuando me despertaba) si me dolía algo y explorarme. Así que a las 3:00 am. ya estaba lista para recibirte.
Me pasaron a la sala de expulsión, y pues como no me dolía nada, me tomé mi tiempo para acomodarme, arreglarme en una posición cómoda, y a las 3:12 am. del sábado 25 de septiembre, justo a las 42 semanas de embarazo, estabas llegando a este mundo.
Naciste rosita, rosita, la enfermera te trajo para que te conociera (ahora me hubiera gustado que me hubieran dejado abrazarte y ponerte en mi pecho), te llevaron a que te revisara el pediatra, te midió, pesó, observó que todo estuviera bien y tú casi ni lloraste, dos tres gritos y ya, tú querías que te dejaran en paz.
 |
| Esta eres tú |
Como no había habitaciones disponibles estuvimos separadas mucho tiempo, a tí te dejaron en una incubadora solita, y yo en una habitación que no era de maternidad, con personas que acababan de operar de otra cosa. Así que a medio día, papá fue el primero que te vió (y creo que te cargó), me dijo muy orgulloso que eras el único bebé que no estaba llorando, que estabas muy tranquila viendo a todos, mientras que los otros bebés lloraban a más no poder a pesar de que ellos tuvieron la suerte de estar con su mamá desde el principio.
Ese día a las 14:00 hrs. nos dieron el alta, y desde que llegamos a casa todos dormimos juntos. Desde el principio dormías casi toda la noche sin llorar. Bueno es que como dormimos pegaditos, pues apenas te estás despertando y quejando porque tienes hambre te escucho y me volteo para darte de comer, eso de dar pecho es genial!, te vuelves a dormir y asunto arreglado. En ocasiones papá ni siquiera se da cuenta que despiertas, pero no creas que no está atento, a pesar de que esté profundamente dormido, es capaz de despertarse en un microsegundo si siente que te vas a caer o te mueves muy bruscamente.
Esa es la historia de tu maravilloso y genial modo de llegar a este mundo, te esperábamos con los brazos abiertos. Te amamos como no tienes idea. Eres la luz y vida de nuestro mundo.
Es así como iniciamos nuestra vida a tu lado. La vida de nuestra nueva vida.