jueves, 7 de abril de 2011

Lo que me llevó a la lactancia materna

Podría empezar diciendo que me decidí por la lactancia materna para mi pequeña porque es lo mejor de lo mejor para alimentar al recién nacido, porque además de proporcionarle los nutrientes y fortalecer su sistema inmunológico, de igual manera se le da ese extra de cariño al sentir su calor y olorcito durante ese momento tan especial....



... pero no, (lo acepto) que me he decido por la lactancia materna porque es la más económica, se apega a las 3 "B's" (Buena, Bonita, Barata)... qué horror! si tu padre ha dicho que la cigüeña se equivocó de latitud, que ha debido dejarme en el norte en lugar del sur.

Pero sin duda, ha sido la mejor decisión que he tomado con respecto a la alimentación del bebé.

Cuando estaba en el hospital, unas horas después de dar a luz, una enfermera pediátrica se acerca y me pregunta que con qué pensaba alimentar al bebé. En primer lugar, si es un hospital amigo de la lactancia materna, esa no es el enfoque con el que me deben preguntar. Sería adecuado que primero me ofreciera las técnicas para una adecuada lactancia materna, total que el sujeto de pruebas (la nena) ya lo tengo y el equipo (pechos) está listo para ser estrenado. Pero no, no me ayudan, no me informan, no nada.

Para esto ya había decidido que lo mejor era la lactancia materna. Tal era la decisión que no habíamos comprado fórmula, biberones, escobillones (para lavar los biberones), esterilizador, nada de eso, no fuera que a la mera hora me echara para atrás.

La enfermera sólo me dijo que si ya había preparado los pechos para dar de lactar (¿se preparan?, ¿cómo practicaba, me alquilaba de nodriza?, dudas no resueltas), que les tenía que dar masajes, que como no lo había hecho era muy difícil que la niña pudiera mamar. En fin, yo le decía que sí, que no había problema, y sólo agradecía que con la curiosidad, investigué y averigüé que nada de eso es necesario.

Pues ya en casa con la nena, a estrenar el buffet!! No voy a mentir, las primeras veces dolía, y mucho.

Primero casi no salía leche (la nena no tenía mucha hambre, mientras estábamos separadas, a ella le ofrecieron leche de fórmula, y para no ser una descortés ella con mucho gusto aceptaba, por Dios en esta economía no se desprecia nada!!) pues naciendo a las 3:00 am, no me dejaron verla sino hasta el mediodía y menos que darle yo de comer, pues que no había lugar para ello en donde me encontraba (un hospital, pero como no tenía "cama asignada" en el área donde están las otras mamás con sus nuevos bebés, pues no, no podía darle a mi nena).

Segundo, no sé si por la mala postura u otra cosa, que se me pelaron los pezones. Cuando me bañaba dejaba que apenas los tocara el agua para que se les cayeran los pellejitos. Esa fase duró unos cuantos días.

Tercero, ya que estaba saliendo de ese dolorcito, viene otro. Ya no estaban pelados, ¡ahora parecía que me los habían puesto en el comal!, tiesos, tiesos, parecían dos rocas. Dolían para bañarme, pero cuando la nena empezaba a comer, la sensación de dolor al principio, desaparecía.

Cuarto -ya no hay cuarto, no soy masoquista-, pasados aquellos pequeños inconvenientes, la lactancia materna fluyó y con ella todo lo genial que había leído de ella. Me encanta dar de amamantar a mi nena, han pasado seis meses desde aquella primera vez y no se ha enfermado, es una gordita rebosante, muy tranquila y feliz. A ella le encanta ser amamantada, ahora cuando come, la escucho "mmmm,mmmm,mmm", me recuerda a nosotros cuando comemos algo muy rico y no queremos parar.

Analizando, la lactancia materna puede ser un poco escabrosa al principio, pero con apoyo, comprensión, conocimiento es algo que se puede lograr.

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