domingo, 11 de septiembre de 2011

Beba olorosa

Antes de ser madre no me atraían para nada los bebés, no sentía curiosidad por ellos, ni nada de nada.

Con tu nacimiento he comprobado que la Madre Naturaleza es muy sabia.

Cabecita olorosa
Esta cabecita sufre una transformación de olores muy interesante, estos cambios han sido desde que naciste, se dan en la mañana, después de bañarte, cuando sudas, cuando estás alegre, es decir en cualquier momento.

Desde el momento en que naciste, la verdad no sentí que olieras a nada; naciste cubierta de mucosidad y super rosita, no olías a nada, es decir puedo decir que olías a color rosita (lo sé, ni yo lo entiendo). Posteriormente olías a papá -aclaro, como huele papá de manera natural, no cuando ya se bañó y se puso perfume-, y a pesar de que se lo decía que tú hueles como él, pues no me cree. Supongo que es un mecanismo de defensa o de propiedad o no sé yo, pero hueles igual a papá. 

Antes de seguir con tu variedad de olores, tengo que aclararte que todos esos olores vienen de un sólo lugar: esa cabecita poco pelo. Como decía, la Madre Naturaleza es muy sabia, pues como tu mamá, soy muy dulcera, me encantan los dulces, las galletas, chocolates. Entonces con esa base (o locuras mías) hueles a galletas María, galletas de vainilla, dulce de coco, dulce de algodón, azúcar. 

Que huelas a papá y huelas a dulce es una gran combinación que me atrae mucho. Me encanta oler esa cabecita, y a tí te encanta que te huela. Cuando lo hago, empiezas a sonreír y sigues acercando la cabecita para que la siga oliendo. No cabe duda que eres una coqueta. Te amo nena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario